Psicología Social

Psicología Social Práctica (III): Procesos de aculturación

Volvemos a la serie dedicada a la Psicología Social en el que he tratado de plasmar un poco de teoría para luego aplicarla a la realidad.

Ya vimos una entrada dedicada al choque cultural y otra al racismo. En esta ocasión he considerado interesante dar una pequeña explicación acerca de los procesos de aculturación. Hay muchas definiciones para esto, y para simplificarlo y hacernos una idea, un proceso de aculturación se da desde el momento en que entramos en contacto con personas de otra cultura. Atención a esta definición porque significa que la aculturación se da tanto en los individuos de la cultura minoritaria como en los de la cultura mayoritaria. Las definiciones de aculturación tradicionales, sin embargo, expresan que el proceso de aculturación solo se da en el grupo minoritario.

Una de las teorías sobre aculturación más populares viene de la mano de John C. Berry a mediados de los años 70. Para caracterizar las distintas estrategias de aculturación, este investigador y sus colaboradores proponen su modelo en base a la respuesta a dos cuestiones:

¿Es importante relacionarse con los miembros de la sociedad dominante/de acogida?

¿Es importante mantener la identidad y características culturales?

De aquí salen las cuatro estrategias de aculturación posibles (haced click en la foto para ver mejor las letras).

DSCN0335

No me digáis que estas palabras no os suenan 🙂

Vemos por tanto que la integración es convertirse en parte integrante de la sociedad de acogida manteniendo la identidad cultural de origen.

La asimilación es la orientación hacia la sociedad de acogida abandonando la identidad cultural original.

La segregación denota la no relación con la sociedad de acogida.

La marginación es la pérdida de contacto con la sociedad de origen y con la de acogida.

Mi estrategia de aculturación

Evidentemente no es lo mismo emigrar a China que dentro de la Unión Europea, por tanto la integración es más fácil, pero siempre hay cosas a las que nos hemos de acostumbrar.

Fuera de nuestras fronteras no podemos hacernos los remolones y salir a hacer ciertas compras a las 7 de la tarde porque nos lo encontraremos todo cerrado. Se trata de admitir que llevan horarios distintos. Solo quedan dos opciones, quejarse o adaptarse. Yo nunca me he quejado pero he visto gente que lo hacía. Evidentemente no quejarse del estilo de vida en otro país es signo de integración.

Tuve también un sentimiento como de no querer llamar la atención. Pensaba que cuanto menos se notara mi presencia más podría pasar por ser una persona integrada y que los nacionales me aceptarían más. Digamos que de puertas para adentro era más española.

En lo que no me integré en absoluto fue en el estilo de comidas, más que nada en lo que se lleva la gente para comer al trabajo. Allí al medio día con un sandwich van que chutan. Pues yo no, iba con mi primer plato y mi segundo plato, preparados por mí. Increíble que todo el mundo mirase mi comida. Y ya si comes pescado, increíble la cara que te ponen. Es muy distinto de lo que ellos hacen y por ello suelen evocar la comida española y todos esos tópicos de que todas las españolas cocinamos bien.

¿Quieres hacer amigos en tu país de acogida? Diles que te encanta su país y que te vas a quedar toda la vida. Si les dices que tu estancia es temporal no te harán ni caso. A nadie le gusta tomar cariño a una persona para después tener que decirle adiós.

En definitiva, mi sensación es que cuando estaba fuera de mi casa hacía lo posible por ser uno más, pero de puertas para adentro salía mi cultura española con más fuerza que nunca.

La estrategia de aculturación de los gobiernos europeos

Por lo que acabamos de ver anteriormente, está claro que el proceso de aculturación óptimo es la integración. Pero ¿es esto lo que les interesa a nuestros gobernantes?

Hace tiempo que se habla de Francia como un país que claramente ha adoptado una política asimilacionista. En mi opinión, en muchos países ha sido así, al menos en Europa. En el artículo sobre el prejuicio racial que he enlazado anteriormente, hay otro enlace hacia la noticia de los disturbios acontecidos en un barrio de la periferia de París ocupado mayormente por originarios del África francófona. Una de las quejas principalmente de la gente joven era la falta de oportunidades y discriminación cara a acceder un empleo. Se trata de jóvenes que han nacido y crecido en Francia, pero cuyo nombre y color de piel no da el pego de francés por ser sus padres extranjeros. Es normal que se sientan así, ya que ellos se sienten tan franceses como cualquiera. Todo esto muestra el fracaso de los procesos de aculturación tal y como los de arriba los aplican.

¿Ocurrirá o ya está ocurriendo esto mismo en España?

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11 comentarios sobre “Psicología Social Práctica (III): Procesos de aculturación

  1. Ya sabes lo que dicen sobre que España es el norte de África y no el sur de Europa. Puede que sea un tópico; pero explica algunas de las contradicciones que cuentas en tu post.

    1. Bueno #Jerby, yo la verdad es que eso de que España es el norte de África es una frase que nunca he entendido realmente. ¿Que en los países más del norte tienen una mentalidad más avanzada? Yo creo que en según qué cosas puede ser, pero tampoco en todo. Yo no creo que España sea un país más racista que otros. Cierto es que la inmigración es más reciente y parece que la gente lo ve como algo menos natural. Pero viendo noticias de otros países, el racismo está presente siempre.
      Yo pienso que cuando se llega a otro país la mayor parte de la gente busca integrarse. Pero a la sociedad le repatea bastante la multiculturalidad y es por eso que la opción preferida por muchos autóctonos es la asimilación.
      Gracias por comentar 🙂

  2. Sumamente interesante el artículo Carolina. Muchas gracias por compartirlo. En lo particular me llama mucho la atención lo que sucede con la comunidad china en Barcelona. Es como si estuvieran a medio camino de las cosas sobre todo en el caso de los jóvenes. Adoptan comportamientos que no sería posibles en su cultura original, pero lo hacen dentro de un círculo generado aquí por ellos mismos. En otras palabras, me resulta complicado pensar su caso en función de estos conceptos porque parecen tener un poco de todo. Pero bueno, tampoco es que esté muy enterado del tema, simplemente lo digo por haber vivido un tiempo justo a un lado de donde inicia la zona con más presencia de esta comunidad. Ya ves que esta entrada da para pensar cosas muy interesantes que tenemos al lado de casa, literalmente hablando. 🙂

    1. Hola Carlos,
      lo de los chinos es un poco caso aparte. Yo he leído algún artículo en el hablaban de la comunidad china en Zaragoza y al menos para la gente que ha venido más mayor la integración es difícil sobre todo por la dificultad que tienen para aprender el idioma. La gente joven es distinto. Muchos han venido de pequeños o incluso han nacido en España. Están en el sistema educativo español, nada mejor para estar incluido en una sociedad, dominar el idioma y ser lo más parecidos posible a todos los demás alumnos. Pero luego en casa con sus padres todo es muy distinto, cultura china total, pienso. Son gente que tienen que tener una mezcla de todo por obligación.
      Yo los he visto entre ellos a veces hablar español, a veces hablar chino, a veces se junta más entre ellos, otras veces hacen pandilla con otros no chinos, tienen de todo.
      Un abrazo y muchas gracias por comentar 🙂

  3. Hola Carolina!
    Gran artículo como de costumbre.
    En Badalona hay bastante inmigración musulmana, rumanos, latino amercanos y especialmente chinos. Los latinoamericanos y los musulmanes están ya muy integrados, pero los chinos, especialmente los más adultos, aunque no hacen ruido no se mezclan con los españoles. de hyecho, ahay algunos que llevan años y no saben decir ni hola. Esto es por falta d eintegración pero por ellos mismos, verdaderamente no se sus motivos, pero parecen un clan aparte (también lo se porque cuando era transportista entregaba a muchos chinos).
    En cambio, los más jóvenes son diferentes, están totalmente adaptados a su entorno. Entonces mi pregunta es ¿Por qué los más adultos no lo hacen? ¿Hay alguien que s elos prohíbe? 🙂
    Un besote!

    1. Hola Jony,
      yo creo que todo va un poco en consonancia con lo que le he comentado a Carlos. Para ellos nuestro idioma es difícil, tampoco sé el esfuerzo que han hecho para aprender, ahí habrá de todo. Además que seguramente que habrá más motivos para esa falta de integración. Pero sí es cierto que cuanto más mayor eres más cuesta aprender un idioma.
      En los jóvenes la cosa cambia, especialmente cuando están escolarizados. El sistema educativo es homogeneización, con todo lo cruel que pueda parecer, se trata de sacar chicos lo más similares posible en cuanto a conocimientos y valores. Por tanto, a esos chinos jóvenes se les mete a saco exactamente lo mismo que a cualquiera y por narices salen de su clan para relacionarse con todo tipo de personas.
      Cuanto más jóvenes somos más fácil es la integración. En especial los niños se juntan con todo el mundo. Al mío lo llevas a un parque y se junta con todos, y si pusieras a un crío de color verde igual no se daba ni cuenta.
      Una cosa que me hace gracia es que con mi hermana iba a clase un chico de origen surasiático. Llamaba mucho la atención que le oías hablar y tenía un acento aragonés que mataba, incluso más fuerte que el típico abuelo del pueblo con boina.
      Gracias por comentar.
      Besos 🙂

  4. Muy bueno el esquema, claro e ilustrativo. En prisión la integración suele ser mayor que en la calle ¿Poque? Suele haber mezcla de muchas nacionalidades diferentes, no les queda más remedio que relacionarse entre ellos, a todo esto los funcionarios y técnicos hablamos español, se les enseña idioma en la escuela, los destinos o puestos de trabajo son compartidos con españoles, las comidas son iguales para todos (excepto árabes, claro, por el cerdo o el Ramadán que también se celebra y se respeta). Me has dado mucho que pensar la verdad….. La clave de todo obviamente es conocerse y perder los prejuicios existentes, y allí no queda más remedio.
    Un saludo

    1. Nada que añadir a lo que comentas, Jose Manuel. Salvando las distancias, en las prisiones, como en las escuelas, el trato es igual para todos. La verdad es que muchas veces cuando vemos a un extranjero, también según de donde sea, podemos tender a mirarle por encima del hombro. Pero si tenemos que tratar con esa persona por narices entonces ya la cosa cambia.
      Muchas gracias por participar.
      Saludos 🙂

  5. Este es un tema de los complicados. Sin intentar contradecir los postulados de Berry, pero en nuestro modelo social a las personas no se las discrimina de nacimiento por su pa o por su religión. Eso es lo que nos hacen creer, pero a las personas se les discrimina según su pobreza. Nadie se plantea si Ronaldo es de aquí o de allí, si Messi nacido en Portugal o en España. Por supuesto el país de nacimiento y la situación de inmigrante es un factor elevado de exclusión social, pero no es el decisivo o definitivo. Todos cuando pasamos mucho tiempo con una persona de otra nacionalidad, de otra religión… llega un momento que esa relación de confianza hace que lo veamos como un igual y trascendamos de las demás etiquetas sociales.

    Cuando uno se va fuera, lo que más le influye es planteárselo como algo temporal o como definitivo. La estrategia que se usa varia, tal y como argumenta Berry en sus teorías. Tanto la de la sociedad de destino, como la del propio inmigrante. Aún así es cierto que lo provisional, lo temporal produce rechazo a priori. También influyen las barreras burocráticas y los convenios bilaterales entre estados, marcados por sus estrategias geopolíticas . Francia tampoco es la panacea de nada, y menos de este tema. Lo único objetivo es que el fenómeno de la inmigración ha sido anterior y de mayor volumen que el que hemos vivido aquí. Siempre han sido un país más rico y atrayente para quien busca un modo de ganarse al vida en dignidad, el objetivo de la emigración.

    1. Hola Diego,
      yo creo que estas teorías, la de Berry y otras, se consideran válidas porque se basan en lo observado. De hecho yo me siento identificada en gran parte con muchas de ellas por lo que he vivido y no he hecho el estudio que ellos han hecho.
      Depende de todo. De lo que el que viene de fuera se quiera integrar y de como le vea la sociedad de acogida. No es lo mismo ver a un tío musulmán con los capisayos que ver al mismo tío pero con traje y esto hasta el más tolerante lo va a admitir. Porque asumimos que el del traje tiene un buen trabajo y el otro vive de las ayudas, que es un tema escabroso y espinoso. En cuanto leo un artículo sobre inmigración sale por todas partes. Tiene muchas aristas. Y eso que como dices, no nos hemos visto en la tesitura de Francia, donde no es nada raro encontrarte nombre y apellidos que de franceses no tienen un pelo.
      Gracias por comentar 🙂

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