Trabajadores sociales

¿Son necesarios los conocimientos de Medicina en Trabajo Social?

¿Qué te parece? ¿Crees que necesitamos conocimientos de Medicina en Trabajo Social?

Lo que nos faltaba, ahora nos dices que también tenemos que saber de medicina, con la cantidad de materias que estudiamos en la carrera…”

No digo eso ni quiero decirlo. Eso lo tienes que ver tú desde tu experiencia. Pero sí hay algo muy claro, y es que hay much@s trabajador@s sociales en puestos donde la salud tiene un papel relevante.

No se trata solo de lo que conocemos como Trabajo Social Sanitario en hospitales y centros de salud.

Hay mucho más. El Trabajo Social está presente en muchos ámbitos: Residencias de ancianos, de discapacitados, todo tipo de centros de día, asociaciones relacionadas con personas que padezcan ciertas patologías, y más.

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Ahí tenemos que estar. Y aunque no seamos médicos, hemos de tener ciertos conocimientos para saber lo que necesitan las personas con las que trabajamos.

Pongo un ejemplo. Si trabajas en una residencia con ancianos ¿no te parece natural pedirles un informe médico? Es imprescindible para saber cómo atenderles cuando les ocurra cualquier cosa, y a su vez saber qué es más probable que les suceda.

Si tú, trabajad@r social, llevas la gestión de todos los datos, es también muy importante que sepas interpretar un informe médico. No se te pide que seas médico sino que ciertas patologías no te suenen a chino.

Si te llega un informe médico y hay cosas que no te suenan, documéntate para tener idea.

Otro tema importante en este aspecto es la medicación. Es importante saber los medicamentos que las personas con las que intervienes están tomando.

Esa información es algo inmediato que puedes tener y te servirá para saber de qué está controlando el médico al usuario.

También es relevante conocer la medicación que se consume debido a los efectos secundarios que ciertas medicinas producen. Como veremos, hay medicamentos algo peliagudos en este sentido.

Para pasar a la práctica, creo conveniente mencionar algunos medicamentos bastante utilizados. Algunos de ellos tienen nombre comercial, por tanto fuera de España puede que sean conocidos con otra denominación.

15 medicamentos comunes que conviene conocer

Sintrom: El principio activo presente es acenocumarol. Es un medicamento anticoagulante y necesita un control médico muy estricto. Se usa mucho en pacientes con fibrilación auricular, un tipo de arritmia a consecuencia de la cual se pueden formar coágulos en el corazón. También se usa en pacientes con válvulas metálicas, para evitar la formación de coágulos en la prótesis. Puede provocar hemorragias si la dosis es mayor de la debida.

Adiro: El principio activo es ácido acetilsalicílico. Se usa para prevenir trombos y riesgo de obstrucción de arterias. Se suele recetar a personas que han sufrido angina de pecho, infarto de miocardio, operaciones de by-pass coronario y algunos tipos de accidentes cerebrovasculares.

Cafinitrina: Compuesto sobre todo de cafeína y nitroglicerina. Se le conoce especialmente por ser un dilatador coronario de urgencia y estimulante cardíaco.

Omeprazol: Este medicamento es popular como protector para el estómago. Lo que hace es disminuir la cantidad de ácido que se produce en el estómago.

Sertralina: Es un antidepresivo, inhibidor selectivo de la reabsorción de serotonina. Se utiliza para tratar varios tipos de problemas psiquiátricos, no solo la depresión.

Orfidal: El principio activo es lorazepam. Es un ansiolítico. Muchas personas lo toman para dormir mejor.

Eutirox: Contiene levotiroxina. Se utiliza para tratar el bocio benigno, para pacientes a los que se ha extirpado la glándula tiroides, cuando no se produce cantidad de hormona tiroidea suficiente y en casos de cáncer de tiroides.

Alprazolam: Es una benzodiacepina, utilizada para problemas de ansiedad y pánico.

Higrotona: El principio activo es clortalidona y tiene efecto diurético. Se utiliza en caso de hipertensión arterial (HTA) en adultos, diabetes insípida y a veces en insuficiencia cardíaca.

Trankimazin: Es un ansiolítico y relajante. Se receta para la ansiedad y la angustia. No se debe administrar para tratar la depresión.

Seguril: Es un diurético y sirve también para reducir la presión arterial. Se administra para tratar la hipertensión leve y moderada, ciertas enfermedades renales y ciertos tipos de edemas.

Tramadol: Es un analgésico fuerte de tipo opioide. Se utiliza para tratar el dolor moderado o intenso.

Simvastatina: Este medicamente es muy utilizado para bajar el colesterol.

Daflon: Se trata de un tónico venoso.

AINES: Esto que ves es una abreviatura que significa “antiinflamatorios no esterioides”. Se utilizan para el tratamiento de la artritis, entre otras enfermedades. El más conocido de este tipo de medicamentos es el ibuprofeno. Otro que se ve a menudo es el Voltaren (diclofenac de sodio).

Todo esto parece muy lioso pero no lo es tanto en realidad. Como todo en el vida, muchas cosas se repiten. Con los medicamentos y las patologías pasa algo similar. Podemos encontrarnos con temas algo extraños, pero en general, muchas personas toman medicamentos similares y tienen patologías en común.

Si trabajas con personas que presentan ciertas patologías, al final habrás terminado familiarizándote con sus diagnósticos y tratamientos. ¿Te han sido útiles los conocimientos de Medicina que has ido adquiriendo en tu ejercicio del Trabajo Social?

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7 comentarios sobre “¿Son necesarios los conocimientos de Medicina en Trabajo Social?

  1. Totalmente de acuerdo que debemos tener conocimientos de medicina , personalmente trabajo en Perú en una empresa privada y el 90% de casos están relacionados con la salud y tengo que saber leer e interpretar los informes médicos de las diferentes patologías.

  2. Hola Carolina,
    no había caído en que los trabajadores sociales también deben conocer para qué sirven los medicamentos en su día a día con las personas que asisten. Este es otro mérito de tu profesión que supongo que muchos no valorarán.

    A nivel general es fundamental que todos sepamos para qué sirven las medicinas que nos receta nuestro médico, cómo tomarlas y los efectos secundarios. También no seguir las recomendaciones de amigos o familiares para automedicarnos. Lo que le funciona a uno no tiene porqué irle bien a otro.
    En cualquier caso, nunca me tomo un medicamento sin haber leído previamente el prospecto.

    Muy interesante e instructivo tu post.
    Un abrazo

    1. Hola Erika,
      la verdad es que según con qué colectivos trabajes acabas sabiendo bastantes de los medicamentos que toman. Y por supuesto hay que ponerse las pilas por si te llega un informe médico saberlo interpretar.
      En Trabajo Social se aprende de todo, la verdad.
      Besos 🙂

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